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La tierra prometida

La tierra prometida

Chantal Maillard
0/5 ( ratings)
«Este poema circular es a la vez un manifiesto y un memorial. También es una letanía inscrita en un rosario o molinillo de plegarias. Una letanía es un conjuro. Un gesto de la palabra. Quienes la repiten concentran en ella su voluntad, su energía. Los nombres de las especies en extinción irrumpen en la plegaria sin interrumpirla, como espíritus que viniesen a pedirnos ayuda. Al pronunciarlos, sus nombres van inscribiéndose en el tiempo; la lista que resulta de ello es la que figuraría en un monumento para la memoria, la de todos los que estamos y los que vendrán. La tierra prometida es una estela poética».

La plegaria, o poema circular, es un texto breve, sin significado preciso, que se repite una y otra vez sin más variaciones. Se extiende por un espacio sin fin, donde pueden verse, aquí y allá, animales sin identificar. Según el libro avanza, repitiendo la plegaria, estos animales felices y vivos van alternando con huellas y restos de animales... que hacia el final son los únicos presentes, ilustración del futuro que nos amenaza


PRÓLOGO

Este poema circular es a la vez un manifiesto y un memorial. También es una letanía inscrita en un rosario o molinillo de plegarias. Una letanía es un conjuro. Un gesto de la palabra. Quienes la repiten concentran en ella su voluntad, su energía. Los nombres de las especies en extinción irrumpen en la plegaria sin interrumpirla, como espíritus que viniesen a pedirnos ayuda. Al pronunciarlos, sus nombres van inscribiéndose en el tiempo; la lista que resulta de ello es la que figuraría en un monumento para la memoria, la de todos los que estamos y los que vendrán. La tierra prometida es una estela poética.

Los nombres de las especies en peligro de extinción que se incluyen son una parte muy pequeña del total. La idea hubiese sido incluirlos a todos, pero la cifra es tan alta que hubiésemos necesitado no un volumen sino una biblioteca entera. La lista roja de la IUCN menciona veintiocho mil doscientas setenta y dos especies animales en el año 2006, de las cuales seiscientos noventa y ocho están ya extinguidas y mil quinientas veintiocho están en estado crítico. Las demás se consideran amenazadas o muy vulnerables. El libro rojo del Ministerio del Medio Ambiente mencionaba en la península ibérica setenta y cinco especies en peligro en el año 1990; en el 2002 eran ciento sesenta y una. No está actualizado a la fecha de hoy.

La lista del poema podría haber sido muchísimo más larga si hubiese traducción al castellano de las muchas especies que sólo han sido nombradas en las lenguas vernáculas de donde son originarias. De una gran mayoría, por otra parte, tan sólo tenemos el nombre científico, o bien porque en las lenguas autóctonas se suele utilizar, para designarlas, cualquier apodo general tipo "pájaro", "serpiente", "pez", "mariposa", etc., o bien simplemente porque tales especies pasan inadvertidas para los seres humanos. Esto es muy evidente en el caso de los insectos. Tan sólo en la península ibérica se reconocen unas trescientas especies de ortópteros, pero son una realidad diversa únicamente para el especialista. Y es curioso comprobar que, hasta que algo no se nombra, no existe. Todos conocemos al lobo, al leopardo, al elefante, pero ¿quién conoce a la Hesperia dacotae o a la Danaus plexippus? Aquello que no hemos oído nombrar no existe para nosotros, y esto tiene una extraña consecuencia lógica: si no existió nunca, ¿cómo podría extinguirse?

Los nombres de las especies no son los nombres de los animales. Estamos hablando de especies, y las especies son conceptos, no individuos concretos. ¿Cuántos animales son los que se mueren cuando una especie desaparece? ¿Cuántos espíritus vendrían a poblar el poema si, como es costumbre en nuestros memoriales humanos, nombrásemos a todos y cada uno de los animales que agonizan?

Dejar este libro incompleto proporciona, por otra parte, la posibilidad al lector de que él mismo se adhiera al manifiesto añadiendo los que quiera; de esta manera, escribiremos este poema entre todos. Y bien me temo que, a la velocidad en que el fenómeno se está produciendo, necesitaremos muchos lectores y muy pocos años. Cuando no quede una sola especie que añadir, habremos llegado, finalmente, a la Tierra Prometida.
Language
Spanish; Castilian
Pages
96
Format
Paperback
ISBN 13
9788493641252

La tierra prometida

Chantal Maillard
0/5 ( ratings)
«Este poema circular es a la vez un manifiesto y un memorial. También es una letanía inscrita en un rosario o molinillo de plegarias. Una letanía es un conjuro. Un gesto de la palabra. Quienes la repiten concentran en ella su voluntad, su energía. Los nombres de las especies en extinción irrumpen en la plegaria sin interrumpirla, como espíritus que viniesen a pedirnos ayuda. Al pronunciarlos, sus nombres van inscribiéndose en el tiempo; la lista que resulta de ello es la que figuraría en un monumento para la memoria, la de todos los que estamos y los que vendrán. La tierra prometida es una estela poética».

La plegaria, o poema circular, es un texto breve, sin significado preciso, que se repite una y otra vez sin más variaciones. Se extiende por un espacio sin fin, donde pueden verse, aquí y allá, animales sin identificar. Según el libro avanza, repitiendo la plegaria, estos animales felices y vivos van alternando con huellas y restos de animales... que hacia el final son los únicos presentes, ilustración del futuro que nos amenaza


PRÓLOGO

Este poema circular es a la vez un manifiesto y un memorial. También es una letanía inscrita en un rosario o molinillo de plegarias. Una letanía es un conjuro. Un gesto de la palabra. Quienes la repiten concentran en ella su voluntad, su energía. Los nombres de las especies en extinción irrumpen en la plegaria sin interrumpirla, como espíritus que viniesen a pedirnos ayuda. Al pronunciarlos, sus nombres van inscribiéndose en el tiempo; la lista que resulta de ello es la que figuraría en un monumento para la memoria, la de todos los que estamos y los que vendrán. La tierra prometida es una estela poética.

Los nombres de las especies en peligro de extinción que se incluyen son una parte muy pequeña del total. La idea hubiese sido incluirlos a todos, pero la cifra es tan alta que hubiésemos necesitado no un volumen sino una biblioteca entera. La lista roja de la IUCN menciona veintiocho mil doscientas setenta y dos especies animales en el año 2006, de las cuales seiscientos noventa y ocho están ya extinguidas y mil quinientas veintiocho están en estado crítico. Las demás se consideran amenazadas o muy vulnerables. El libro rojo del Ministerio del Medio Ambiente mencionaba en la península ibérica setenta y cinco especies en peligro en el año 1990; en el 2002 eran ciento sesenta y una. No está actualizado a la fecha de hoy.

La lista del poema podría haber sido muchísimo más larga si hubiese traducción al castellano de las muchas especies que sólo han sido nombradas en las lenguas vernáculas de donde son originarias. De una gran mayoría, por otra parte, tan sólo tenemos el nombre científico, o bien porque en las lenguas autóctonas se suele utilizar, para designarlas, cualquier apodo general tipo "pájaro", "serpiente", "pez", "mariposa", etc., o bien simplemente porque tales especies pasan inadvertidas para los seres humanos. Esto es muy evidente en el caso de los insectos. Tan sólo en la península ibérica se reconocen unas trescientas especies de ortópteros, pero son una realidad diversa únicamente para el especialista. Y es curioso comprobar que, hasta que algo no se nombra, no existe. Todos conocemos al lobo, al leopardo, al elefante, pero ¿quién conoce a la Hesperia dacotae o a la Danaus plexippus? Aquello que no hemos oído nombrar no existe para nosotros, y esto tiene una extraña consecuencia lógica: si no existió nunca, ¿cómo podría extinguirse?

Los nombres de las especies no son los nombres de los animales. Estamos hablando de especies, y las especies son conceptos, no individuos concretos. ¿Cuántos animales son los que se mueren cuando una especie desaparece? ¿Cuántos espíritus vendrían a poblar el poema si, como es costumbre en nuestros memoriales humanos, nombrásemos a todos y cada uno de los animales que agonizan?

Dejar este libro incompleto proporciona, por otra parte, la posibilidad al lector de que él mismo se adhiera al manifiesto añadiendo los que quiera; de esta manera, escribiremos este poema entre todos. Y bien me temo que, a la velocidad en que el fenómeno se está produciendo, necesitaremos muchos lectores y muy pocos años. Cuando no quede una sola especie que añadir, habremos llegado, finalmente, a la Tierra Prometida.
Language
Spanish; Castilian
Pages
96
Format
Paperback
ISBN 13
9788493641252

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