En México la presencia de la fotografía es constante desde hace 180 años. Luego de Hugo Brehme, quien promovió una documentación más sistemática del país y sus tradiciones, surge un enfoque más poético, como el de Manuel Álvarez Bravo, o bien, comprometido, como el de Tina Modotti. Las mujeres fotógrafas juegan un papel sorprendente en el desarrollo de una narrativa fotográfica que da cuenta de los imaginarios sincréticos de México. En una heterogeneidad, aparentemente específica de México, conviven las diversas tradiciones indígenas reveladas en la arqueología; los imperativos coloniales y revolucionarios, y las particularidades sociales. Como señala Alfonso Morales Carrillo: <>.
En México la presencia de la fotografía es constante desde hace 180 años. Luego de Hugo Brehme, quien promovió una documentación más sistemática del país y sus tradiciones, surge un enfoque más poético, como el de Manuel Álvarez Bravo, o bien, comprometido, como el de Tina Modotti. Las mujeres fotógrafas juegan un papel sorprendente en el desarrollo de una narrativa fotográfica que da cuenta de los imaginarios sincréticos de México. En una heterogeneidad, aparentemente específica de México, conviven las diversas tradiciones indígenas reveladas en la arqueología; los imperativos coloniales y revolucionarios, y las particularidades sociales. Como señala Alfonso Morales Carrillo: <>.