Aline se encuentra internada bajo su voluntad en un sanatorio. Ha sido enviada ahí por su hermano, quien tiene la firme decisión de tomar posesión de la herencia de ambos. Un hermano posesivo, avariento y fácilmente maleable.
A la entrada de lugar, se encuentra con un médico y una enfermera, quienes se convertirán en los verdugos de sus pesadillas. El joven médico, al ver la reacción inusual de Aline frente a las drogas suministradas, comienza a obsesionarse por entender y saber cómo es su cerebro, provocándole aumentos de dosis y otras técnicas, con tal de llevarla al límite.
En su estadía, Aline se ve obligada a estar sometida bajo los efecto de drogas y sedantes administrados en aquel lugar, que la mantienen en un estado de inconsciencia. Es aquí donde se ve involucrada en juegos mentales y sueños, que la mantendrán viva, en cierta forma, evitando que caiga en la muerte cerebral. Con ayuda de ciertos personajes, podrá encontrar caminos que le lleven a recorrer su imaginación, para nuevamente volver a recobrar la consciencia y salir del lugar, sea como sea.
Aline se encuentra internada bajo su voluntad en un sanatorio. Ha sido enviada ahí por su hermano, quien tiene la firme decisión de tomar posesión de la herencia de ambos. Un hermano posesivo, avariento y fácilmente maleable.
A la entrada de lugar, se encuentra con un médico y una enfermera, quienes se convertirán en los verdugos de sus pesadillas. El joven médico, al ver la reacción inusual de Aline frente a las drogas suministradas, comienza a obsesionarse por entender y saber cómo es su cerebro, provocándole aumentos de dosis y otras técnicas, con tal de llevarla al límite.
En su estadía, Aline se ve obligada a estar sometida bajo los efecto de drogas y sedantes administrados en aquel lugar, que la mantienen en un estado de inconsciencia. Es aquí donde se ve involucrada en juegos mentales y sueños, que la mantendrán viva, en cierta forma, evitando que caiga en la muerte cerebral. Con ayuda de ciertos personajes, podrá encontrar caminos que le lleven a recorrer su imaginación, para nuevamente volver a recobrar la consciencia y salir del lugar, sea como sea.